Los economistas defienden que las crisis son cíclicas, pero hay desigualdades que se mantienen en el tiempo. La Asociación de Mujeres María Coraje lleva trabajando desde el año 2000 para erradicar la discriminación que tradicionalmente ha acompañado, y acompaña, al sexo femenino en el ámbito laboral. Lo que nació como respuesta vecinal a los problemas de desempleo de principios de milenio ha evolucionado hasta adaptarse a una nueva realidad, siempre en el barrio de Pino Montano.

«La fisonomía del barrio empezó a cambiar», explica la presidenta de la asociación, María del Carmen Fernández Róbalo. «A Pino Montano llegaron muchos matrimonios, las necesidades crecieron conforme también creían los hijos y la mujer tuvo que lanzarse al ámbito laboral para sumar a la economía familiar», recuerda la presidenta. De ahí surgió el germen de lo que es hoy María Coraje.

En la actualidad esta asociación, miembro del Consejo Andaluz de Participación de la Mujer (dependiente del Instituto Andaluz d la Mujer) está compuesta por más de 350 mujeres y, en la nueva sección jóven, también tienen cabida hombres de menos de 30 años. El perfil, heterogéneo. «Las asociaciones de mujeres sufren cambios; y la que no los acomete, pierde», explica la portavoz de María Coraje, Myriam Díaz Rodríguez. «Es necesario adaptarse a esta nueva realidad, problemas y necesidades», detalla.

Útiles para las mujeres de Pino Montano

Asociación María CorajeEl principal reto al que se enfrenta esta asociación en su día a día es dar herramientas a sus socias y al resto de la sociedad para ganarle el pulso al drama del desempleo. «Contamos con un equipo de colaboradoras que prestan asesoramiento jurídico en casos de despidos y resuelven dudas laborales», explica Myriam. «También damos respuesta a casos de violencia de género o apostamos por la formación, con el taller de Coeducación en el Instituto Julio Verne, en el que participaron 140 alumnos», detalla la portavoz.

En dichas jornadas, una trabajadora social instruyó a los más jóvenes sobre materias como la igualdad de género, la violencia machista o la educación sexual. «Además hacemos campañas de recogidas de alimentos para repartirlos entre las familias más necesitadas de Pino Montano», afirma Myriam. «En las navidades repartimos varias veces alimentos a 25 familias; además, también hemos lanzado a principio del curso escolar la iniciativa ‘Vuelta solidaria al cole’, en la que se entregó material a 32 niños sin recursos», explica la portavoz.

«Los viajes de Carmelita»

Pero María Coraje también tiene actividades lúdicas, como son los viajes que organiza Carmelita. Madrid, Lisboa, Asturias, Galicia y, en junio, el País Vasco. «Ya estamos ahorrando», comenta entre risas la responsable de los viajes. Las mismas socias adquieren compromisos con la gestión de la administración. Y el próximo día 4 de febrero, «un viaje al programa de Juan y Medio, pero no para buscar novio», bromean.

«Carmelita prepara los viajes, Pili lleva los talleres y las recogidas de alimentos, Carmen es la secretaria, Encarni es la tesorera e Inma lleva el tema del papeleo», resumen entre risas las socias. «Hemos aprendido mucho con el paso de los años», explica la presidenta.

La oferta se completa con talleres de baile latino, informática, inglés, corte y confección, flamenco, sumba o apoyo escolar para un grupo de niños. Unas actividades que se financian gracias a las aportaciones de las socias y optando a ayudas de las Administraciones Públicas y Fundaciones. Una situación que «dificulta el funcionamiento de la asociación», denuncia Fernández Róbalo.

Y muchas risas. Las socias acuden a la Asociación como si de una terapia se tratase. «Mi madre murió y aquí me dan mucha calor», confiesa Elvira. «Hablamos, hacemos las veces de psiólogas, de amigas», contestan. Una forma de encarar los tiempos difíciles que ha tocado vivir. Al desempleo, a la crisis, en Pino Montano las mujeres responden con coraje.